¿Qué inspira la obra de Richard Serra en el equipo del CaixaResearch Institute?

29/07/2026

La gran escultura de acero del artista estadounidense ha encontrado su lugar en el vestíbulo de nuestro centro, y el equipo no ha tardado en hacerla suya.

Nada más cruzar la entrada del CaixaResearch Institute, antes de llegar a los laboratorios o las oficinas, el visitante se encuentra con cinco enormes planchas de acero dispuestas en forma de pentágono. Dependiendo del punto desde el que se observe, la obra parece abrirse, cerrarse o incluso estar en movimiento. No hay un único punto de vista desde el que comprenderla; cambia a medida que uno se mueve. Se trata de Pentágono en el sentido contrario a las agujas del reloj, una escultura creada por Richard Serra en 1986 y perteneciente a la Colección de Arte Contemporáneo de la Fundación ”la Caixa”. 

Esta forma de entender la escultura atraviesa toda la trayectoria de Richard Serra. Nacido en San Francisco en 1938, el artista trabajó en acerías mientras estudiaba literatura y bellas artes. Aquella experiencia marcó su manera de crear. Serra convirtió materiales industriales como el acero en el centro de una obra que explora el peso, la gravedad y la relación física entre las personas y el espacio. Sus esculturas no están pensadas para contemplarse a distancia, sino que invitan a recorrerlas, percibir su escala y dejar que transformen nuestra experiencia del lugar. 

En el CaixaResearch Institute, la obra ya ha empezado a generar ese efecto y se ha convertido en un punto de conversación para quienes trabajan aquí. Cada persona ha encontrado en ella algo distinto, y esa diversidad de lecturas dice mucho, tanto de la obra como de nuestra manera de entender la ciencia. 

Para Beatriz del Valle, lab manager del laboratorio del Dr. Gabriel Rabinovich, la escultura habla de equilibrio. Observa cómo cada una de las piezas depende de las demás para sostener el conjunto y encuentra un paralelismo con la investigación biomédica. «En ciencia es muy importante buscar el equilibrio entre las diferentes disciplinas para encontrar la solución a un problema». 

Ese diálogo entre las partes y el todo también aparece en la interpretación de Nuno Moreno, director de tecnología, aunque desde una mirada estrictamente científica. «Parece un pentámero de IgM, una molécula grande que ayuda al cuerpo a combatir infecciones al principio de la respuesta inmunitaria. Es como un conjunto de anticuerpos». 

Alicia Raya, lab officer, comparte esa forma de mirar la escultura desde la ciencia, aunque su referencia es otra. «A mí me recuerda a un centrosoma, esa forma de paneles circulares exactos que parece que quieran girar».  

Esa sensación de movimiento también está en la lectura de Olga Rodríguez, directora de operaciones, que ve en la obra una imagen del progreso. «Cuando miro la obra veo movimiento hacia adelante, como los radios de una rueda que giran para abrir camino. El mismo movimiento que representan la ciencia y la investigación». 

Para Helena Soler, responsable de la Secretaría Técnica, la experiencia es más emocional. «A mí me hace pensar en un remolino lleno de vida». Lo relaciona con el ritmo del instituto, con todo lo vivido desde su apertura y con todo lo que está por venir. «La ciencia es exactamente eso: un remolino que te atrapa sin que te des cuenta, que despierta tu curiosidad y te empuja a querer saber más». 

La idea de que una misma realidad puede observarse desde perspectivas distintas es precisamente lo que destaca Jose del Vas. «Para mí, la obra representa la perspectiva y la unión: cómo diferentes puntos de vista pueden transformar un objeto, un concepto o un trabajo en algo mejor, más relevante e imponente». Una reflexión que conecta con nuestra visión de la investigación, que se sustenta en la colaboración y el intercambio de ideas. 

Las interpretaciones son muy diferentes entre sí, pero todas parecen converger en algunas ideas comunes. Mireia Castanys, associate director, las resume en tres palabras: «Equilibrio, orden y sencillez». 

No sabemos qué verá cada visitante al detenerse frente a Pentágono en el sentido contrario a las agujas del reloj. Lo que sí sabemos es que, desde su llegada, la obra forma parte de nuestro día a día y nos recuerda que la ciencia, como el arte, también puede entenderse de muchas maneras.